Protesta en Berlin demanda alto a violaciones de derechos humanos

El aire en Chile huele a gas lagrimógeno y a terror: se están batiendo records de crímenes de Estado por causa de protesta social.

El domingo 10 de noviembre se reunieron nuevamente, esta vez en la zona de Hauptbahnhof, Berlín, alrededor de 200 personas en apoyo al movimiento social en Chile y en rechazo a los crímenes de lesa humanidad que está cometiendo el aparato estatal, con responsables completamente impunes, desde hace ya tres semanas. A pesar de los llamados nacionales e internacionales a detener las acciones violentas, la respuesta del gobierno fue crear un paquete de medidas de represión aún más sofisticado.

La protesta fue un acto político-cultural y fue desde las 16 hasta las 19 hrs en Washingtonplatz. Tocaron distintos músicos en apoyo a las manifestaciones en todo Chile. También hubo discursos políticos de chilenas y mapuches.

La representante del pueblo mapuche dijo que sentía que ambos pueblos se estaban uniendo en la lucha, que entiende al pueblo chileno y la criminalización de la protesta porque así ha sido el Estado contra el pueblo mapuche también.

Hubo gente desde distintas ciudades de Alemania, un grupo grande desde Frankfurt vino a participar.

Se firmó una carta para enviar al congreso para presionar la salida de Piñera y el llamado a elecciones.
Fue una tarde muy fría también, y los cantos y bailes ayudaron a pasar el rato más fácil.

Discurso proclamado por Juliana Rivas del movimiento en Berlín:

Compañeros y compañeras, estamos en un momento único en la historia, donde el pueblo se ha levantado en rebeldía. Hemos por fin despertado y desafiamos de frente a un sistema que lleva más de treinta años violentándonos. Hoy vemos más claramente las consecuencias de las lógicas de mercantilización que nos heredó la dictadura. Frente a esta explosión social vimos con frustración que la primera respuesta del gobierno de Sebastián Piñera fue el uso de la fuerza de manera desproporcionada e indiscriminada, algo a lo que hemos tenido que acostumbrarnos frente a cualquier atisbo de reclamación por nuestros derechos. Luego declara estado de emergencia, trayendo a los militares de vuelta a las calles, una situación que no pensábamos que volvería después de 30 años en democracia. Pero ya vemos que estos 30 años no han sido más que un sostenido letargo, un corte en el espacio tiempo de nuestra tierra donde nos han intentado silenciar con reformas tibias que no tocan un peso de los miles de millones de ese 1% mas rico del país. Siguen violentando nuestras manifestaciones aun siendo pacificas, han asesinado a nuestras lideresas y lideres sociales para mantenernos con miedo de continuar la lucha, disparando al pueblo Mapuche por la espalda y acusándolo de terrorista. Pero es el Estado de Chile el que engendra el terror. Hoy nuestras familias y amigas salen a la calle bajo el riesgo de perder un ojo, de recibir un perdigón en el brazo, un lumazo en la espalda o una bala en la cabeza. Nos restringen el legítimo derecho a protesta porque son ellos los que tienen miedo. Tiemblan al pensar que podrían perder sus tan preciados privilegios. La codicia es lo que los mueve porque temen perder las arcas acumuladas en sus paraísos fiscales. Especulan con nuestras pensiones, especulan los precios de nuestros suelos y
viviendas, se enriquecen con nuestros ahorros para estudiar, se enorgullecen de su moral para controlar el derecho sobre nuestros cuerpos y se ríen en nuestras caras, compañeras. Mientras nuestros adultos y adultas mayores mueren esperando recibir su atención y nuestros padres y madres sufren pensando en su miserable jubilación, nosotras seguimos muriendo por abortar y todos y todas luchamos contra el gusto de ellos por lucrar. Ahora decimos NO más. Debemos tener claridad que el descontento social es masivo y popular. Que somos todo un pueblo luchando contra los dueños del país y sus cómplices políticos. Ahora vemos al Presidente y a este gobierno poner sus prioridades en un mayor control policial, en el fortalecimiento de los mecanismos de inteligencia, en la criminalización de las manifestaciones. ¿Es que no han visto nuestro descontento? ¿No ven las imágenes de sus héroes coloniales y genocidas destrozados en las plazas publicas? ¿No escuchan nuestro llamado a una Asamblea Constituyente? El anuncio de Piñera potencia nuestra rabia, nos acerca más y fortalece nuestra organización, porque como ya hemos dicho tantas veces, nos han quitado tanto que nos quitaron hasta el miedo. Como comunidad migrante debemos seguir expresando nuestro profundo compromiso con las luchas de nuestros pueblos, no detengamos esta fuerza emancipadora que ha nacido. Mostrémosle a Alemania, el país que les vende las armas a quienes nos están asesinando, a los grandes poderes económicos de este país que controlan los recursos naturales, mostrémosle que el pueblo ha despertado y que seguiremos la pelea hasta que la dignidad se haga costumbre.

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