8M en Berlín: mujeres* diversas y feminismo internacional

La marcha fue convocada por la Alianza de Feministas Internacionales.

El 8M se vivió en Berlín a través de una serie de actividades descentralizadas debido a las restricciones vigentes por la pandemia. A pesar de que una manifestación multitudinaria no estaba planeada, la marcha organizada por la Alliance of internationalist Feminists (Alianza de Feministas Internacionales) —red de diferentes grupos feministas que trabajan desde una perspectiva interseccional y se identifican como mujeres* en todas sus diversidades y como personas trans*— logró convocar una numerosa y multicultural concurrencia de colectivos feministas, invitando a participar en primera línea a mujeres trans*, mujeres* migrantes, mujeres* racializadas y de la clase trabajadora. Aproximadamente 20 mil personas asistieron al total de actividades, siendo la principal la marcha que tuvo como título “Our life our resistance, break the silence break the system” (“Nuestra vida nuestra resistencia, rompe el silencio rompe el sistema”).

Mujeres trans* bailan durante la protesta.

El contexto que se vive actualmente en las esferas del feminismo está polarizado. Por un lado, las feministas radicales identificadas como Terf (Trans-Exclusionary Radical Feminist, en español „Feminista Radical Trans-Excluyente”) atacan violentamente a las mujeres trans* y les niegan su condición de mujeres*. Por el otro, feministas que luchan entendiendo la definición de mujer como Flinta* (Frauen, Lesben, Inter, Nicht-Binäre, Trans, Agender, es decir, mujeres, lesbianas, inter, no binario, trans, agender) abrazan todas las diversidades y combaten todo tipo de discriminación y discursos de odio en el feminismo. En ese sentido, la marcha del 8M en Berlín lanza al mundo un mensaje claro y directo: las mujeres trans* son mujeres* y cualquier tipo de discriminación no será tolerada jamás dentro del feminismo que reconoce a las mujeres Flinta*, de ahí que la marcha esté organizada como espacio seguro para todas*.

 

Europa es cómplice, Europa es criminal

Movimiento de mujeres kurdas.

El punto de encuentro fue a las 14:00 horas en la calle Unter den Linden, frente al edificio de la Comisión Europea, representación en Alemania. El lugar elegido no es gratuito. La jornada comienza con un discurso de la Alianza de Feministas Internacionales que describe la coyuntura política y denuncia los crímenes que Europa calla y de los que es responsable: los miles de muertos en las costas de Libia, del Mediterráneo y del Atlántico a pesar de que el presupuesto de Frontex, La Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas, aumentó en 2020 en 120 millones de euros, alcanzando los 444 millones; el millonario apoyo por parte del gobierno alemán a empresas como Lufthansa, dinero destinado a financiar deportaciones; el alto beneficio económico de la industria de armamento alemana por la venta y exportación de armas a las llamadas “zonas de conflicto”, que incluyen Yemen y el norte de Siria y causan solo más guerra y derramamiento de sangre; la permanente condición de precariedad de los sinti y roma, la población más discriminada y racializada de Europa, que sufre ataques brutales por parte de la policía constantemente; la situación de horror de miles de migrantes que padecen situaciones inhumanas en la frontera de Croacia con la Unión Europea y en el campamento incendiado de la isla de Lesbos, en Grecia. Las agencias fronterizas europeas y los agentes de policía alemanes devuelven a los refugiados a las aguas turcas, deportaciones ilegales conocidas como “pushbacks“.

Todos estos crímenes, señala la Alianza de Feministas Internacionales, tienen como causante a la supremacía blanca, la cual permite que ocurran estos sucesos de pesadilla por tratarse de poblaciones del llamado „Sur Global“. El enemigo es el capitalismo, el fascismo, el patriarcado y la supremacía blanca, a su vez principales agentes de la opresión y violencia contra las mujeres*. Ante ellos, la autoorganización feminista es la única opción.

 

Canción sin miedo

Puño en alto durante la performance „Canción sin miedo“.

El pasado 8M Berlín contó con la presencia del colectivo de Valparaíso Lastesis, quienes realizaron con un grupo de compañeras* su conocida performance “Un violador en tu camino”. Dicha performance, desde noviembre del 2019 hasta antes de la pandemia a inicios del 2020, fue un fenómeno viral y global absoluto al ser replicada por colectivos feministas en todo el mundo ya que, si bien está inspirada en la violencia ejercida por la policía Carabineros, su letra aplica a todo sistema patriarcal de abuso contra las mujeres*.

Este 2021 la performance que inaugura la marcha está a cargo de las compañeras* latinoamericanas al ritmo de “Canción sin miedo”, tema musical sobre los feminicidios compuesto por la cantautora mexicana Vivir Quintana que se ha vuelto un himno feminista entonado por mujeres* latinoamericanas en todas las latitudes que denuncia estos crímenes y reclama justicia. Por la coyuntura que se vive en México, esta acción cobra un nivel de relevancia y urgencia aún mayor. En el país de Frida Kahlo la situación es ya insostenible: reina la impunidad ante la exhorbitante cifra de feminicidios y frente a las denuncias por acoso sexual en instituciones públicas, lo que ha llevado a que el Palacio Nacional literalmente se blinde con una valla metálica para este 8M por temor al „vandalismo“ de las feministas. Sobre aquellas láminas las activistas* feministas han escrito los nombres de las compañeras* asesinadas, creando de esa forma un monumento enorme, ominoso y vergonzoso a la indiferencia e inacción del estado mexicano. “¡Nos queremos vivas!”, exclaman las compañeras* con el puño en alto. El mismo puño que van a levantar mujeres* de las más diversas nacionalidades y generaciones a lo largo de toda la marcha.

 

Quiénes marchamos, por dónde marchamos

La marcha es diversa y creativa.

Berlín es una capital multicultural y eso se ve reflejado en la protesta. Así como es importante subrayar quiénes están invitadas a la marcha, mujeres* y colectivos feministas Flinta*, es necesario mencionar quiénes NO están invitades: cualquier persona en contra de las mujeres* Flinta*, y tampoco los hombres cis. Este último término alude a hombres heterosexuales u homosexuales que se identifican con el género masculino. Desde la convocatoria por parte de la Alianza de Feministas Internacionales, y durante todo el evento, se repitió constantemente que los hombres cis no están invitados a participar y que deben retirarse. ¿Por qué esta decisión? Porque la marcha “Nuestra vida nuestra resistencia, rompe el silencio rompe el sistema” está organizada por mujeres* para mujeres* con el fin de visibilizar la lucha y organización feminista. Más bien, se exhorta a los hombres cis a organizar sus propias actividades y tener sus propias iniciativas por el 8M, a demostrar su solidaridad y apoyo con el movimiento a través de la acción.

Asimismo, el recorrido de la marcha posee una cartografía simbólica. Como se mencionó al comienzo, inicia frente al edificio de la Comisión Europea, representación en Alemania, por su responsabilidad al dejar morir a miles de migrantes en su trayecto hacia Europa. Luego pasa frente al Pergamon Museum, institución que ejemplifica el saqueo cultural de Alemania y Europa a los pueblos mesopotámicos por la extracción de la Puerta de Ishtar y el genocidio de población armenia y kurda. La siguiente parada es frente al Humboldt Forum, monumento contemporáneo al colonialismo alemán, pasando después por el Ministerio de Asuntos Exteriores, aliado de fascistas como Bolsonaro y Erdogan, para terminar frente al Förderkreis deutsches Heer (Círculo de Apoyo del Ejército Alemán), un “foro” para reforzar el lobby de armamento alemán.

 

“Gritamos por las que no están”

Sandra Viviana Cuéllar Gallego, ¡presente!

Cada 8M quienes marchan lo hacen por ellas* y por las compañeras* asesinadas por estados represores y feminicidas, de ahí que la imagen de la silueta tenga un protagonismo tan especial. Mujeres* llevando en sus manos la representación simbólica de otras mujeres* permitía que ambas presencias se entremezclaran y confundieran en una masa palpitante, herida, harta, que reclama justicia. Es la memoria en las compañeras* la que las mantiene vivas y presentes. Carteles y pancartas en diferentes idiomas mencionan nombres, muestran fotografías.

Cada agrupación en esta marcha tiene sus propias demandas y denuncias: la abolición de los párrafos 218 y 219 por la despenalización del aborto en Alemania,  la esclavización sexual en pleno siglo XXI de mujeres* sirias, las más de 200 mil esterilizaciones forzadas en Perú a mujeres* indígenas durante el gobierno de Alberto Fujimori. Todas* nos manifestamos juntas este día, todas* tenemos víctimas que recordar y justicia por exigir, pero no todas* tenemos los mismos privilegios ni sufrimos la misma opresión. La supremacía blanca, siempre que siga funcionando, beneficiará a las mujeres* blancas más que a las* demás. 

 

El 8M es un día de lucha

Si bien la visibilización del movimiento feminista ha ganado bastante terreno en los últimos años, sobre todo a partir del 2015 con el movimiento “Ni una menos” en Latinoamérica, los derechos de las mujeres* a nivel mundial continúan siendo violados de manera sistemática, siendo siempre las más afectadas las mujeres trans*, las mujeres* racializadas y las* que se encuentran en condiciones de precariedad. Los logros alcanzados, como la legalización del aborto en Argentina, se ven contrastados con fuertes represiones, como en el caso de la prohibición casi total del aborto en Polonia.

Resistencia mapuche.
Por la legalización de mujeres indocumentadas.

No creo ser la única a quien el 8M le genera sentimientos encontrados. No es de ninguna manera una fecha de celebración, es un día de lucha. Es cierto que me siento muy empoderada al salir a las calles a gritar demandas y consignas, al sentir la sinergia y sororidad entre mujeres* que no han de guardar silencio ante las injusticias, pero a la vez me entristece y abruma saber las situaciones tan terribles y violentas que sufren las mujeres* en todo el mundo. Me ensombrece el alma pensar en las compañeras* descuartizadas, violadas, maltratadas, discriminadas y racializadas a diario. Resulta increíble tener que salir a protestar para que nos dejen de matar y violar. Para que nos respeten.

Después de esta marcha el establecimiento de una red multicultural y feminista Flinta* en Berlín es evidente. El 2021 recién empieza y estará remecido por la gira zapatista este verano, cuya delegación estará compuesta en su mayoría por mujeres* zapatistas guerreras, organizadas y valientes.

Quedamos atentas*, permanecemos alerta.

 

 

 

 

*El asterisco hace referencia a la definición de mujeres* en todas sus diversidades.

Nota: el registro fotográfico es de la autora.

 

CC BY-SA 4.0 8M en Berlín: mujeres* diversas y feminismo internacional von Nachrichtenpool Lateinamerika ist lizenziert unter Creative Commons Namensnennung-Weitergabe unter gleichen Bedingungen 4.0 international.

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