{"id":4201,"date":"2023-09-09T09:12:38","date_gmt":"2023-09-09T08:12:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.npla.de\/internationalallende\/?p=4201"},"modified":"2023-09-09T09:18:47","modified_gmt":"2023-09-09T08:18:47","slug":"despedida-en-santiago","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.npla.de\/internationalallende\/es\/despedida-en-santiago\/","title":{"rendered":"Despedida en Santiago"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-4203\" src=\"https:\/\/www.npla.de\/internationalallende\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Manos-1-1024x628.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"393\" srcset=\"https:\/\/www.npla.de\/internationalallende\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Manos-1-1024x628.jpg 1024w, https:\/\/www.npla.de\/internationalallende\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Manos-1-300x184.jpg 300w, https:\/\/www.npla.de\/internationalallende\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Manos-1-768x471.jpg 768w, https:\/\/www.npla.de\/internationalallende\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Manos-1.jpg 1062w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<p>El golpe tambi\u00e9n destruy\u00f3 las esperanzas de los internacionalistas alemanes &#8211; y separ\u00f3 a dos amigos<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nLos dos amigos recorren juntos el corto camino hasta la embajada alemana. Las preocupaciones y las incertidumbres se pueden sobrellevar mejor colectivamente, algo que tambi\u00e9n aprendieron en los 1.000 d\u00edas de socialismo chileno, que llegaron a su abrupto fin hace unos d\u00edas, el 11 de septiembre de 1973. Cerca de ellos, sobre la sede del gobierno, La Moneda, sigue saliendo humo. Desde aqu\u00ed, el Presidente Salvador Allende se dirigi\u00f3 por \u00faltima vez a la poblaci\u00f3n a trav\u00e9s de la radio: dio las gracias a los trabajadores, advirti\u00f3 de tiempos oscuros y, al mismo tiempo, sembr\u00f3 el coraje de que &#8220;de nuevo abrir\u00e1n las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor.&#8221;<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nNorbert Lechner y Franz Hinkelammert recorren esta ma\u00f1ana Santiago por grandes calles desiertas, pero apenas se ve gente libre. &#8220;Libre&#8221;, en estos d\u00edas, significa no ser uno de los que son detenidos y torturados, ni m\u00e1s ni menos. Para seguir siendo libres, hay que tener cuidado. Anuncios de radio y carteles llaman a los patriotas chilenos a denunciar a todos los sujetos sospechosos, los &#8220;agitadores marxistas&#8221; y los &#8220;extranjeros&#8221; son especialmente peligrosos. No es de extra\u00f1ar que los dos titulares de pasaportes alemanes eviten el contacto visual con los escasos transe\u00fantes.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nHinkelammert es sospechoso en todos los sentidos. Este economista de izquierda y te\u00f3logo de la liberaci\u00f3n de 1,90 metros de altura, rubio y con una barba deslumbrante, es dif\u00edcil de pasar desapercibido y bastante conocido. Lechner es algo m\u00e1s discreto, pocos conocen sus trabajos sobre la teor\u00eda del Estado. Las intervenciones acad\u00e9micas y pol\u00edticas del soci\u00f3logo son m\u00e1s bien sutiles. Muy poco a poco, en los pr\u00f3ximos a\u00f1os, iluminar\u00e1 los &#8220;patios de la democracia&#8221;, la dimensi\u00f3n subjetiva de la pol\u00edtica: &#8220;Para vivir, no hay que olvidar las cicatrices, cicatrices donde la piel ha perdido su sensibilidad&#8221;. La reacci\u00f3n de Hinkelammert al golpe tampoco se hace esperar. A los partidarios religiosos de Pinochet les atribuye una &#8220;teolog\u00eda del genocidio&#8221;, a los apologistas econ\u00f3micos del brutal cambio de r\u00e9gimen en Chile -como Margaret Thatcher y Ronald Reagan- los castiga como &#8220;\u00eddolos de la muerte&#8221; que libraron una &#8220;guerra espiritual de exterminio&#8221; en nombre del neoliberalismo.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEsta ma\u00f1ana a\u00fan no saben cu\u00e1nto apoyo pueden esperar en la embajada de la RFA. Ambos hab\u00edan dado deliberadamente la espalda a Alemania para convertirse en internacionalistas en el &#8220;Tercer Mundo&#8221;. A Hinkelammert la vida en la parte occidental del pa\u00eds, s\u00f3lo superficialmente desnazificada, le resultaba insoportable, \u201cuna sensaci\u00f3n de vivir entre criminales de guerra&#8221;. Lechner, que creci\u00f3 de ni\u00f1o bajo el nacionalsocialismo, pero tambi\u00e9n en las dictaduras de Portugal y Espa\u00f1a, sigui\u00f3 siendo un extra\u00f1o en Alemania tras su regreso de joven. Tambi\u00e9n \u00e9l se sent\u00eda como un extra\u00f1o que &#8220;tiene dificultades para recordar y expresar sus sue\u00f1os&#8221;. El Santiago de finales de los 60 era mucho m\u00e1s cosmopolita, la distancia con la plomiza posguerra del Viejo Mundo era grande, y con Salvador Allende como primer presidente marxista electo, el pa\u00eds se convirti\u00f3 finalmente en un segundo hogar para muchos intelectuales y activistas de izquierdas a partir de 1970.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nAhora Allende est\u00e1 muerto. Al final, la izquierda chilena y sus partidarios internacionales no tienen nada que oponer a la violencia masiva de los nuevos gobernantes. A pesar del clamor internacional, al que tambi\u00e9n se unen los gobiernos de algunos pa\u00edses occidentales como Francia, Suecia e Italia: \u00bfQui\u00e9n lanzar\u00eda una intervenci\u00f3n directa en el &#8220;patio trasero de EEUU&#8221;? M\u00e1s a\u00fan en nombre del &#8220;socialismo democr\u00e1tico&#8221;, contra el que la URSS ya hab\u00eda luchado en Praga en 1968 y que en Occidente entusiasmaba quiz\u00e1s a un Willy Brandt, pero nada m\u00e1s. En 1974, la RFA aument\u00f3 sus exportaciones a Chile en un 40%, las importaciones crecieron un 65%. El hecho de que la RDA tambi\u00e9n importara cobre chileno despu\u00e9s de 1973 bajo mediaci\u00f3n suiza es a\u00fan otra historia.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEn la misi\u00f3n diplom\u00e1tica de la RFA en Chile, Lechner y Hinkelammert son recibidos por el embajador Kurt Luedde-Neurath, abogado de formaci\u00f3n, poseedor de la Cruz Federal al M\u00e9rito de Primera Clase concedida en 1969 y antiguo miembro del NSDAP y de las SA. Luedde-Neurath es breve: S\u00ed, si estaban preocupados por su seguridad, pod\u00edan quedarse. Pero la embajada de la RFA no era un hotel y ser\u00edan trasladados a Alemania en el siguiente avi\u00f3n disponible. En ning\u00fan caso aprobar\u00eda su presencia en el pa\u00eds mientras contin\u00fae la tormenta. Nadie habla. Entonces Lechner se levanta, les da las gracias y vuelve a la calle, de vuelta a casa. Hinkelammert permanece sentado y pronto regresa a Alemania.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nNo es el fin de una amistad. Como activistas de derechos humanos e investigadores de la Unesco y de la Universidad Libre de Berl\u00edn, ambos seguir\u00e1n manteniendo un estrecho contacto, dos voces inc\u00f3modas, dos vol\u00famenes desiguales. No, ese d\u00eda termina algo m\u00e1s y comienza algo &#8220;para lo que al principio nos faltaban las palabras&#8221;, recuerda Lechner en una entrevista en 2004. Allende hab\u00eda prometido con mucha confianza el surgimiento inevitable de nuevos y grandes alamedas. Los supervivientes, sin embargo, habr\u00edan tenido que a\u00f1adir algo m\u00e1s a esta promesa, a saber, &#8220;pensar nuestra salida desde la derrota (&#8230;), dar el impulso, para una nueva forma de pensar y de hacer pol\u00edtica, al borde de las grandes avenidas&#8221;.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nNorbert Lechner vive en Santiago hasta el final de su vida en 2004, un a\u00f1o antes recibe la nacionalidad chilena. El nuevo hogar de Franz Hinkelammert pasa a ser Costa Rica, donde funda un instituto de teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n en 1976 y defiende la cr\u00edtica religiosa marxista hasta su muerte en julio de 2023.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El golpe tambi\u00e9n destruy\u00f3 las esperanzas de los internacionalistas alemanes [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4199,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[953],"tags":[],"class_list":["post-4201","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.npla.de\/internationalallende\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4201","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.npla.de\/internationalallende\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.npla.de\/internationalallende\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.npla.de\/internationalallende\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.npla.de\/internationalallende\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4201"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.npla.de\/internationalallende\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4201\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4208,"href":"https:\/\/www.npla.de\/internationalallende\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4201\/revisions\/4208"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.npla.de\/internationalallende\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4199"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.npla.de\/internationalallende\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4201"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.npla.de\/internationalallende\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4201"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.npla.de\/internationalallende\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4201"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}